martes, 7 de marzo de 2017

Diario de a bordo 051


Después de nuestro aterrizaje y de resolver algún que otro problema, como el de la diferencia de oxígeno con respecto a la Tierra, el comandante Hikari ha ordenado a Lorraine que investigue qué son esas cosas diminutas que se mueven por la playa y también nos ha pedido ayuda para montar la estación meteorológica que nos va a servir en el estudio del tiempo atmosférico del planeta.
En primer lugar hemos construido un anemómetro. Este objeto tiene tres cubetas que hacen que se mueva impulsado por el viento. Dependiendo de la velocidad del viento podemos decir que hay brisa, vendaval o huracán. Esperamos que no tengamos ninguno de estos últimos. Para saber en qué dirección se mueve el viento hemos construido también una veleta con forma de abeja.
En los próximos días fabricaremos un pluviómetro, que estará formado por una cubeta y un embudo para que el agua recogida caiga al fondo. Hemos decidido colocarlo en alto y en un lugar alejado de las palmeras, para que pueda llenarse bien. Con él sabremos la cantidad de lluvia que cae al día, aunque desde que hemos llegado no ha caído ni una gota.

Por último, usaremos el termómetro que viene incorporado en Queen   B-112 para registrar las temperaturas tres veces al día y así poder comprobar los cambios a lo largo de las 36 horas que aquí dura una jornada.